La oportunidad se convierte en una prioridad concreta
«Vender más», «conseguir visibilidad» o «mejorar la comunicación» no permiten saber qué debe atenderse ni qué demostraría un avance.
El Diagnóstico delimita la oportunidad, la decisión que necesita facilitarse y la respuesta que importa para la organización.
Después establece qué merece atención primero, por qué y qué debe quedar fuera.
La conclusión puede recomendar actuar, investigar una condición pendiente, resolver antes una limitación externa o descartar una intervención que no protegería la inversión.
Un buen Diagnóstico no tiene que terminar necesariamente en más trabajo.
También puede evitarlo.